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La Pertinencia en la Formación Táctica y Profesional: Adecuación de las Capacitaciones a la Realidad Laboral del Sector de Seguridad Privada en la República Dominicana

Por: Lic. Juan Pablo Taveras Plasencia

Abogado y Experto en Seguridad Privada

Santo Domingo, RD.

El sector de la seguridad privada en la República Dominicana constituye uno de los pilares fundamentales para el mantenimiento del orden socioeconómico y la protección de bienes e infraestructuras. Dentro de este engranaje, los vigilantes, escoltas y agentes de seguridad representan la fuerza operativa primaria: hombres y mujeres que dependen directamente de este oficio para el sustento de sus familias. Sin embargo, existe una desconexión estructural entre las exigencias de capacitación que organismos como el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) pretenden implementar y las realidades del mercado laboral dominicano.

Pretender trasplantar modelos educativos extranjeros con cargas horarias excesivas no solo resulta impracticable, sino que ignora la naturaleza jurídica del trabajo de seguridad en nuestro país. El presente ensayo aboga por una reforma en la estrategia formativa del sector, orientada a la precisión, la moderación horaria, el desarrollo cognitivo y el aprendizaje progresivo con un claro retorno de inversión tanto para el trabajador como para el empleador.

El Marco Legal Laboral: La Realidad de las Jornadas de Trabajo en el Sector

Para diseñar cualquier programa formativo viable, es indispensable partir del marco legal que rige la jornada de trabajo del vigilante en la República Dominicana. El Artículo 150 del Código de Trabajo establece el régimen general de la jornada laboral, pero contempla excepciones para trabajos de carácter discontinuo o intermitente. Mediante la Resolución No. 04-93 del Ministerio de Trabajo, se clasificó formalmente la labor de los vigilantes privados dentro de estas categorías de servicios intermitentes.

Esta configuración jurídica responde a una realidad operativa insoslayable: los agentes de seguridad prestan servicios en turnos extendidos y rotativos que absorben gran parte de su tiempo vital y productivo. Someter a un personal que cumple con esta dinámica de trabajo a programas formativos de cientos de horas, diseñados bajo esquemas académicos tradicionales o importados de otras latitudes,  genera un conflicto directo con sus descansos obligatorios, su vida familiar y su rendimiento físico e intelectual en el puesto de trabajo.

El Error de la Adopción Versus la Necesidad de la Adecuación (INFOTEP)

Uno de los principales desaciertos en la gestión del talento humano de la seguridad privada ha sido la tendencia de las instituciones reguladoras y de formación a adoptar mallas curriculares masivas de otros países, en lugar de adecuar los contenidos al contexto local.

INFOTEP y las entidades competentes deben comprender que la efectividad de la formación no se mide por la cantidad de horas acumuladas en un aula, sino por la pertinencia y asimilación de las competencias impartidas. Un programa sobrecargado de horas teóricas resulta ineficiente por varios factores:

Agotamiento del Personal: El trabajador exhausto no procesa la información de manera óptima, convirtiendo las horas lectivas en un mero trámite burocrático.

Costo Operativo Absurdo: Para el empleador, retirar a un agente de su puesto para cubrir bloques horarios excesivos implica cubrir turnos dobles o contratar personal de reemplazo temporal, encareciendo el servicio de manera insostenible.

Propuesta Educativa: Formación Precisa, Progresiva y Enfocada en el Pensamiento Cognitivo
La solución radica en reestructurar la capacitación sobre tres pilares fundamentales: precisión, pensamiento cognitivo y progresividad.

1. Moderación del Tiempo y Modularidad

Las capacitaciones deben ser breves, intensas y modulares. En lugar de cursos extensos de varios meses, se deben diseñar módulos concisos (de 8 a 16 horas por competencia específica) que puedan ser impartidos en jornadas compatibles con los días de descanso o dentro de esquemas de microaprendizaje (microlearning).

2. Desarrollo del Pensamiento Cognitivo y Táctico

El objetivo principal de la capacitación en el siglo XXI no es memorizar reglamentos de forma pasiva, sino entrenar la mente del agente para responder ante situaciones de crisis. La formación debe enfocarse en:

Toma de decisiones bajo presión y resolución de conflictos.

Conciencia situacional y perfilamiento de amenazas.

Uso proporcional de la fuerza y prevención del delito.

Atención al cliente y comunicación asertiva.

Entrenar el juicio táctico y la capacidad de análisis del vigilante o escolta genera un impacto preventivo infinitamente superior al de memorizar extensos textos teóricos.

3. Formación Progresiva y Acreditación de Competencias

La capacitación debe concebirse como una escalera profesional. El agente debe ingresar con un nivel básico de acreditación y, a medida que acumule experiencia y formación modular en el tiempo, ir escalando hacia categorías superiores (vigilante, custodio de valores, escolta de alto perfil, supervisor).

Retorno de Inversión (ROI) para el Trabajador y el Empleador

Una formación ágil, contextualizada y realista genera un beneficio tangible para ambas partes de la relación laboral:

Para el Trabajador: Recibe una formación útil que no atenta contra su salud ni su tiempo libre, adquiere competencias que revalorizan su trabajo en el mercado, dignifica su profesión y le abre puertas a promociones internas con mejoras salariales.

Para el Empleador: Reduce los niveles de rotación de personal, minimiza los riesgos de incidentes graves o demandas por negligencia en el puesto, optimiza los costos operativos de capacitación y ofrece al cliente final un servicio con altos estándares de calidad y eficiencia.

Conclusión

La modernización de la seguridad privada en la República Dominicana requiere pragmatismo y empatía con la realidad social del trabajador. El INFOTEP y los organismos reguladores tienen la oportunidad histórica de romper con el modelo de capacitaciones kilométricas e ineficientes para dar paso a un sistema educativo adaptado a nuestra legislación laboral y a la naturaleza de los servicios intermitentes.

Diseñar capacitaciones precisas, orientadas al desarrollo cognitivo y distribuidas de forma progresiva no es una concesión, sino una estrategia inteligente de gestión humana y seguridad ciudadana. Solo así lograremos elevar la dignidad del vigilante dominicano, proteger la sostenibilidad de las empresas del sector y garantizar un verdadero retorno de inversión en la profesionalización de la seguridad privada del siglo XXI.

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